viernes, 1 de octubre de 2010

Entonces yo ya sabía


... que mi corazón, 
con su adiós lleno de ti, 
no buscaría otros abrazos.

Lo sabía, 
como el recién nacido 
sabe que el pecho 
es su nuevo cordón umbilical; 
como las ballenas saben 
que un día emprenderán 
su último viaje.

Eres aún muy joven, 
sentencia alguien a quien 
diez años más parecen avalar 
que ya está de vuelta, 
sin saber de lo que hablo, 
opinando de aquello que no conoce, 
delatando, inconscientemente, 
que ni tan siquiera emprendió la ida.

Sin embargo, tú sabes, 
sin embargo, tú me conoces, 
sin embargo, tú, que podrías opinar, 
rara vez lo haces.




jueves, 30 de septiembre de 2010

Con la Iglesia hemos topado


Resulta que la Santa, Madre, Grande, Una y Trina iglesia, está que ídem porque al Gobierno le ha dado por proponer ampliar el cerco de libertades de los ciudadanos.
Hay que recordar, por enésima vez, que España no está adscrita a ninguna confesión religiosa, al menos eso dice la Constitución, de la misma manera que, por fortuna, las proposiciones de Ley no las tiene que aprobar la Conferencia Episcopal, que ya tendría cojones, si no las Cortes.
Martínez Camino, portavoz y secretario del Episcopado, tilda de homicidio inmoral y antisocial, nada menos,  el que uno tenga derecho a morir con dignidad. Alguien debería decirle al señor Camino que, según la RAE, la eutanasia es el acortamiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable, para poner fin a sus sufrimientos, mientras que homicidio, según la misma fuente, es la muerte causada a una persona por otra. Por lo común, la ejecutada ilegítimamente y con violencia. Cómplices de homicidio son, en todo caso, aquellos que bendicen las armas con las que los ejércitos matan a otros nosotros.
A esta iglesia, que tan bien se entendía con Franco y Ánsar, le ha salido un socialista a lo Mendizábal en el culo, de esos que no le dejan a uno sentarse sin arrugar el gesto.  “Nadie puede servir a dos señores, pues o bien, aborreciendo a uno, amará al otro, o bien, adhiriéndose al uno, menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”, podemos leer en Mateo 6,24. Que se preocupen de las cosas de Dios y dejen hacer al César las cosas que competen al César.
A esta iglesia de despacho, acostumbrada a comer en la mesa del rico y llevar las migas a la del pobre, hay que decirle que tome ejemplo de sus bases. De los que están junto a los que pasan hambre, de los que acarician la mano de los leprosos, de los amigos que han entregado su vida al servicio de los que menos o nada tienen, de los que se juegan el pellejo, llegando incluso a perderlo, en lugares que a mí me cuesta localizar en un mapa.
Dejen ya de tocar los cojones y comienzen a indignarse de aquello que en lugar de denunciar, esconden en las traseras de la casa del Señor. Homicidas, en todo caso, son la colección de pededastas con que cuentan sus filas. Porque han matado la inocencia de innumerables niños de manera ilegítima y con violencia. Pongan los pies en la tierra en lugar del grito en el cielo y no se olviden de que, cuando llegue el Juicio Final, a muchos de ustedes les veré en el infierno.


martes, 28 de septiembre de 2010

Pilares


Uno a uno han ido 
cayendo los pilares 
que se erigieron 
en soportes de mis días 
y celadores de mis noches. 
Ante esas bellas ruinas 
se 
estiliza 
ahora 
mi 
cuerpo, 
mis PIES 
se agrandan, 
mis 
arrugas 
se alinean 
paralelas 
y mi capitel 
soporta la cercha 
bajo la que Rodrigo 
podrá resguardarse 
cuando sienta frío.



jueves, 23 de septiembre de 2010

Cuentakilómetros


Cuando me subí 
por primera vez, 
tu coche marcaba 
cincuenta y tres mil 
ciento cuarenta y tres 
kilómetros.

Desconocíamos destino, 
trayecto, duración y porqué. 
¿A quién le importaba?

Veníamos de un fracaso amoroso, 
aunque después del primero 
siempre se viene 
del mismo lugar.

Conocíamos nuestros horóscopos, 
ambos nacimos en el setenta y tres, 
emigrantes autonómicos 
y muy necesitados de cariño.

Ahora nos enfrentamos 
de nuevo a lo viejo.




martes, 21 de septiembre de 2010

Me gusta saber



... que nací en casa. 
A mi madre le daban 
miedo los hospitales 
y el azar se puso 
de su lado regalándole 
un vecino matrón, 
o patrón o matrono,
ustedes saben.

El piso era uno más 
de los pilares que forman 
la muralla dormitorio 
que alberga Madrid.

Como era el primogénito 
desperté cierta atmósfera 
de felicidad entre los míos, 
sin mérito alguno 
por mi parte.

Así que, poco a poco,
crecí en el Madrid 
de los parias, 
en un Madrid de pueblo, 
por mucho que tuviera 
su calle Mayor.
Lo moderno era 
ver fumar a mi madre, 
a mi padre víctima 
del divorcio, 
la electrónica que 
llegaba de oriente, 
la televisión a todo color, 
el hilo dental 
y tener teléfono en casa. 

El Ducados suelto 
estaba a tres pesetas 
y el Fortuna a cinco. 
La leche se vendía en bolsas 
y para consumirla 
había antes que cocerla. 
En los salones no faltaban 
las lámparas con revistero 
y las paredes se empapelaban 
hasta que se popularizó la gota.

Después como ustedes saben 
uno descubre que la vida 
es otra cosa. 



lunes, 20 de septiembre de 2010

Oferta de septiembre


Un abrazo


... para tu abrazo un beso 
para tu beso una caricia 
para tu caricia una sonrisa 
para tu sonrisa un te amo 
para tu te amo 
un pedacito de cielo 
para tu cielo 
un pedacito de noche 
para tu noche nada mejor 
que mi abrazo para tu abrazo.