lunes, 7 de noviembre de 2011

Uno nace filósofo...




... o poeta, si quieren,
al cabo es lo mismo.
He recorrido muchos metros
de recuerdos y sé
que no lo elegí,
que llegó impuesto.

Uno nace filósofo,
o poeta, que más da,
y entonces cabalga
ya para siempre a
lomos de la vida
y de la mente.

Uno nace filósofo,
o poeta, es igual,
y necesita de otro igual,
o poeta, para saberse
entendido.

Uno nace filósofo,
o poeta, que es lo mismo,
y cuestiona horarios
y prepara equipaje
e itinerario
sin moverse de la silla.

Uno nace filósofo,
o poeta, ya saben,
y el insomnio tira
de uno mientras
la ciudad duerme.

Uno nace filósofo,
o poeta, se entiende,
y sin control
se ve embriagado
por los sentidos.

Uno nace filósofo,
o poeta, claro,
y descubre pronto
que el viaje
lo hará solo.

Uno nace soldado
y descubre pronto
que el viaje lo
hará solo.

Uno nace filósofo,
o poeta, quiero decir,
y se resiste a asumirlo,
a aprender a convivir
con la nueva condición.

Uno nace filósofo,
o poeta, y su obra
está concebida como
epístola que justifica
al gremio y le da fuerza.

Uno nace poeta
o filósofo, ¿se dan cuenta?,
y no tiene lector detrás del verso,
detrás aguarda otro poeta.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

A buen entendedor




Alguien gritó:
¡A las armas!
Y entendieron:
¡A amarlas!
Y se dieron al abrazo. Y sin armas todas las almas, a la
voz de ¡retirada!, entendieron parrillada y, como es sabido,
después del amor se despierta el apetito y la sonrisa.
Y como no hubo que lamentar ninguna muerte, todos
dijeron: ¡Qué suerte!

viernes, 21 de octubre de 2011

Lección de amor




Mi abuela fue una mujer excepcional. Amó a su marido
hasta que le llegó la muerte. Le encantaba que le
preguntáramos cómo se conocieron y qué fue lo que de
él la enamoró. Entonces no titubeaba en la respuesta, ni
pedía tiempo para pensarla, te miraba con el corazón
directamente a los ojos y decía: Me enamoré de sus
defectos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

"A la izquierda del roble"

El domingo, en La Habana Bar de Cáceres, recité este bello poema de Mario Benedetti. Es, sin duda, el poema que me hubiera gustado escribir. Espero que os guste.


https://www.facebook.com/photo.php?v=253305071387915

miércoles, 5 de octubre de 2011

El árbol


Esteban sembró la palabra árbol. La regó con la palabra
agua. Al poco la palabra tallo comenzó a abrirse camino
a través de las palabras gravilla, hasta que engordó una
letra y se transformó en la palabra tronco. Las palabras
ramas se poblaron de palabras hojas. Y como la palabra
amor estuvo siempre atenta a su crecimiento, el árbol se
cargó de palabras frutos y Esteban las colocó con cuidado
en esta página para que tú supieras de su árbol.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El verdugo




Mario limpiaba el alma de los cañones sin reflejar
vehemencia o desagrado en la tarea, mas nunca apretó
un gatillo.
Andrés barnizaba la culata de los fusiles de asalto con
delicadeza: Protector, capa fina para una permeabilización
óptima, lijado, doble capa densa para el acabado, mas
nunca tuvo un arma.
Julián conducía un vehículo de gran tonelaje distribuyendo
minas antipersona por los cuarteles del ejército. Mas
nunca llevó uniforme.
Jesús, sobre un toro, circulaba por el almacén a gran
velocidad en busca de los pedidos de casquillos. Palé
arriba, palé abajo. Mas nunca rellenó uno de pólvora.
Alberto llegó a la política. Tuvo que ceder dos puntos
estratégicos del país a la Organización para facilitar el
ataque de un aliado. Mas ésta no era su guerra.
Marcos apretó el botón rojo y un complejo educativo
reventó bajo sus pies. En el edificio se encontraban en
aquel momento ciento sesenta y siete personas, pero
desde el cielo él no podía saberlo. Nunca desobedeció
una orden. Ejecutaba el sueño de los suyos. Tan sólo era
el verdugo.